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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

 

Un tercio de la comida va a la basura

 

#ZgzNoTiraComida es una jornada festiva y de concienciación ciudadana sobre el despilfarro de comida, el 21 de octubre, en la Plaza del Pilar desde las 13.30. Con música, pasacalles, exposición, talleres, cuenta cuentos y por supuesto…. comida.

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Toda la información en la Web: http://zgznotiracomida.aragonsolidario.org/

También en Facebook: @Federacion.Aragonesa.de.Solidaridad

Y en Twitter: @FASaragon,  puedes unirte a la conversación con el hashtag oficial
#ZgzNoTiraComida

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Actividad para el PASAPORTE CULTURAL
de Biología y Geología(IES Pedro de Luna).

Participa en el evento y responde a las siguientes preguntas (puedes documentarte en internet o bien busca a alguien de la organización del evento que te ayudará a dar respuesta)

  • ¿Qué se quiere denunciar o reivindicar con esta jornada?
  • ¿Por qué se tira la comida que aún vale?
  • ¿Qué consecuencias tiene para la sociedad y para el medio ambiente este despilfarro?
  • ¿Qué soluciones podemos acometer para evitar el despilfarro de comida?

Presenta al profesor el trabajo en una hoja con las respuestas a estas cuatro preguntas y a ñade una foto selfie en la que se te vea en el evento.

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Zaragoza 5 oct 2017 -Induction course.

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Este viernes 22 de septiembre, Día Mundial Sin Coches, desde el Departamento de Biología y Geología nos sumamos a la actividad La Ciudad de la Infancia, enmarcada dentro de la Semana europea de la movilidad. Además del IES Pedro de Luna, otros centros educativo se sumaron a la jornada “LA CIUDAD DE LA INFANCIA“.

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Basado en una actividad previa sobre contaminación y movilidad, el alumnado de 1º ESO A  y D salió a la calle Trinidad para dejar mensajes como “El verbo contaminar no se debe conjugar” “Pedalear ,pedalear en vez de vaguear” acompañados de animados dibujos con tiza de colores.
Con esta actividad también se celebraba la eliminación de bordillos en la calle Trinidad a la vez que se reivindicaba un entorno escolar  peatonalizado o de tráfico pacificado.

Los estándares de aprendizaje marcados por ley (BOA Orden ECD/489/2016) que se pudieron trabajar con esta actividad fueron los siguientes:

Est.BG.2.9.1. Relaciona la contaminación ambiental con el deterioro del medio ambiente, proponiendo acciones y hábitos que contribuyan a su solución.
Est.BG.2.10.1. Relaciona situaciones en los que la actividad humana interfiera con la acción protectora de la atmósfera.

 

Las obras de acondicionamiento de esta calle parten de la propuesta vecinal en los presupuestos participativos aunque la solicitud vecinal no se ha cumplido en su totalidad. Desde la asociación vecinal de la Madalena “Calle y Libertad”  se reclama la peatonalización total de la calle Trinidad, donde ha tenido lugar esta actividad y para visibilizar esta reclamación se llama a una concentración en la propia calle este lunes 25 de septiembre a las 18h con el siguiente texto.

 

Solicitud de eliminación del tránsito de vehículos motorizados en la calle Trinidad

La calle Trinidad es una calle estrecha y en cuesta, de aceras muy pequeñas y complicado acceso para peatones, situada entre el Coso Bajo y la calle Universidad. El paso por ella de un carrito de bebé o una silla de ruedas es difícil sin bajar a la calzada con ayuda. No es comprensible que una calle no pueda ser usada de forma cómoda y segura por cualquier ciudadano. Sobre todo si, como es el caso, no existen razones de peso para ello, aparte de permitir que los coches y furgonetas tengan un acceso más rápido a la calle Universidad desde el Coso, en lugar de continuar hasta San Vicente de Paúl y entrar por la calle Sepulcro.

El Ayuntamiento de Zaragoza, consciente de este problema, ha actuado y plantea su transformación en una calle de tráfico restringido, permitiendo el paso a vehículos de residentes y carga y descarga. Creemos que esta actuación es un avance, pero insuficiente. Dado que en la calle no hay ni garajes ni locales comerciales o de restauración, ningún coche ni furgoneta necesita pasar necesariamente por allí.

Queremos destacar que esta calle es utilizada habitualmente por familias que acuden al colegio, atravesándola a la vez unas hacia el Tenerías y otras en sentido contrario hacia Las Paulas, cruzándose en esas pequeñas aceras sin espacio con niños pequeños, prisas y mochilas rodantes. A ello se añaden los estudiantes del IES Pedro de Luna, que ocupa uno de los lados de la calle. Entendemos que es un riesgo que se permita seguir pasando coches y furgonetas, más todavía ahora que las aceras van a estar al mismo nivel que la calzada. Un peligro fácilmente evitable y creemos que innecesario, para el que no vemos justificación más allá de la ya citada de facilitar el acceso más rápido en coche a los garajes de la calle Universidad, Torrellas y Plaza de Asso. Puestas ambas cuestiones en la balanza no creemos que exista comparación posible, ni duda razonable sobre qué es lo mejor.

Por otro lado, la seguridad también aumentaría para los usuarios del carril bici del coso bajo, y se contribuiría al objetivo de permitir caminos escolares seguros.

Por ello, las entidades firmantes solicitamos al Ayuntamiento de Zaragoza que tenga en cuenta nuestros argumentos y elimine la circulación de vehículos motorizados por la calle Trinidad.

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El MECD (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) ha colgado en su web un material que puede resultar de utilidad para coles e institutos bilingües, especialmente para la preparación de clases con el o la asistente de conversación:

El documento es para primaria pero las actividades de tercer ciclo pueden ser reconvertidas para primero de la ESO.

 

 

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“Rompamos, pues, los muros de la clase. Llevemos el niño al campo, al taller, al museo… Enseñémosle la realidad en la realidad antes que en los libros y entren en la clase sólo para reflexionar y para escribir lo que en su espíritu permanezca o en él haya brotado…”

Manuel Bartolomé Cossío  (1905)

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Los árboles alrededor de nuestro instituto aparecen identificados con carteles hechos a mano y los viandantes se paran a leer (en inglés o en español) su nombre, características y curiosidades.

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Una actividad teatralizada de escape-room organizada por un grupo sirve a los de otro para repasar conceptos sobre el ecosistema.

 

Alumnas y alumnos se convierten en actores y directores de un pequeño vídeo sobre el río Ebro.

Todo esto ha sido el resultado de semanas de trabajo sobre el río Ebro como ecosistema en base a la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) en 1º ESO bilingüe, proyecto de nombre: “Nos vemos en el río”.

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Tras estudiar los microorganismos, las plantas y los invertebrados, llegó el turno para los vertebrados. Empezamos con unas clases motivadoras de visita al río Ebro, planteamos el estudio de los vertebrados en base a un proyecto guiado por la pregunta ¿Quién vive en el río?

El producto final sería una serie de pósters trabajados de  manera colaborativa que recogerían la información más relevante.

 

De esta primera fase de estudio pasamos a la globalización de conceptos. Contestando a la pregunta ¿De quién dependen? y repasando contenidos de los temas anteriores, fácilmente establecimos en cada grupo una cadena trófica sencilla.

De ahí, el paso a plasmarla con hilo utilizando los pósters de la pared nos llevó a descubrir muchas más relaciones y llegamos a entender y visualizar el concepto de Red Trófica en el ecosistema.

 

En este punto el aula se nos queda pequeña para la magnitud de estudio del ecosistema, planteamos una serie de salidas a campo en el horario de clase para empezar a estudiar en la realidad la parte viva y no viva de un ecosistema, así como sus interconexiones.

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Cada día se avanzaba en un poco de teoría que se reforzaba con algún juego o actividad de campo.

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Algunas de estas actividades introducían los conceptos de Energía y Materia en el ecosistema, o nos servían para entender los tipos de relaciones entre los diferentes seres vivos.

 

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Otras actividades  nos ayudaban a identificar árboles usando claves dicotómicas como las de la página 10 de este  Cuaderno de campo de Voluntarrios. Otras actividades o juegos nos presentaban útiles apps para el naturalista como ArbolApp  (del CSIC) o como Aves de España, de SEO/BirdLife. Entre las actividades que se realizaron, cabe destacar los materiales de campo, el emparejamiento de términos y definiciones por parejas, la agrupación de tarjetas con los distintos tipos de interacciones en la biosfera, la búsqueda de hongos y líquenes, y la detección de olmos afectados de grafiosis.

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En una última fase de nuestro estudio nos preguntamos por los factores que ponían en peligro este ecosistema y así profundizamos en el estudio de la contaminación del agua, del suelo, del aire, así como la amenaza de las especies invasoras y reflexionamos sobre cómo podemos cuidar este tesoro natural.

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Todas las salidas se reflejaban personalmente en un diario de campo que se acompañaba de la lista de especies de aves y plantas reconocidas (BIRDSANDTREES1ESOIESPEDRODELUNA_biodeluna.docx ).

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El profesor y el grupo iban coevaluando mensualmente el curso del proyecto en el grupo. El cuaderno de campo junto con los registros del profesor durante las sesiones daban una idea del progreso del alumnado, además de la evaluación del trabajo grupal (póster de los vertebrados) en base a la rúbrica previamente conocida por el alumnado (RUBRIC POSTER VERTEBRATES biodeluna 2017.docx).
Hubo una última asamblea de evaluación en conjunto sumada a una sesión final de autoevaluación individual.

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En la asamblea final se evalúo el desarrollo de las sesiones y se decidió una última tarea a desarrollar en la última semana de curso y que serviría para recopilar y ayudarnos a recordar lo aprendido o bien para darlo a conocer a lxs demás. Unos grupos plantearon una actividad de escape room, otros un vídeo rodado en clase otros un spot en el río y otro grupo decidió colgar carteles identificativos de los árboles (fichas mudas aquí:TREESHEETENG.pdf  / TREESHEET_Sp.pdf )

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En resumen, cumplimos con el objetivo de aprender divirtiéndonos y nos enfrentamos con una metodología activa de manera amena y casi sin darnos cuenta  a los estándares de aprendizaje siguientes:

Est.BG.3.8.1. Clasifica animales y plantas a partir de claves de identificación.

Est.BG.6.1.1. Identifica los distintos componentes de un ecosistema.

Est.BG.6.3.1. Selecciona acciones que previenen la destrucción del medioambiente. 

Est.BG.6.4.1. Reconoce que el suelo es el resultado de la interacción entre los componentes bióticos y abióticos, señalando alguna de sus interacciones.

Est.BG.6.5.1. Reconoce la fragilidad del suelo y valora la necesidad de protegerlo.

Est.BG.7.3.1. Utiliza diferentes fuentes de información, apoyándose en las TIC, para la elaboración y presentación de sus investigaciones.

Est.BG.7.4.1. Participa, valora y respeta el trabajo individual y grupal.

Est.BG.7.5.1. Diseña pequeños trabajos de investigación sobre animales y/o plantas, los ecosistemas de su entorno. 

Est.BG.7.5.2. Expresa con precisión y coherencia tanto verbalmente como por escrito las conclusiones de sus investigaciones.

 

La evaluación por parte del alumnado y del profesorado tanto de esta metodología aplicada como de los resultados alcanzados en el tercer trimestre ha sido muy positiva (más allá del calor y los mosquitos 😉 ). De modo anecdótico quiero destacar como gozaban lxs alumnxs cuando volvían a casa y se paraban en el río a ver los siluros o cómo, al pasear en familia, les comentaban a sus familiares con orgullo el nombre de las aves o los árboles que habían aprendido. Sin duda, este acercamiento desde las metodologías activas al tema del ecosistema a través del entorno natural cercano es una manera de fomentar el amor a la naturaleza, condición indispensable para comprender y cuidar el medio ambiente.

 

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Parte del trabajo desarrollado en este trimestre se basó en el modelo de unidad desarrollado para el curso ABP. Aprendizaje basado en proyectos (Secundaria y Bachillerato) del Catedu y cuyo plan pego a continuación.

 

Aquí algunas fotos más de este proyecto:

 

 

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En el número 447 de la revista  Cuadernos de Pedagogía,  Abril 2017, se recoge el siguiente artículo de Fernando Gómez Antón, Profesor de Biología y Geología en el IES Pedro de Luna, de Zaragoza.

EDUCAR EN BICICLETA

Trescientas bicis toman Zaragoza y durante unas horas la convierten en una ciudad más amable. Esta es la parte visible de un proyecto que apuesta por trabajar por la autonomía infantil, promover cambios en la movilidad e impulsar el pensamiento crítico y la capacidad de acción en niños, niñas y jóvenes. En definitiva, educar desde una perspectiva global.

La Bicicletada Escolar de Zaragoza es un evento festivo y educativo organizado por un grupo de educadores ligados al Colectivo Pedalea. Durante un día, cientos de niños y niñas de distintos colegios e institutos se juntan para recorrer en bici la ciudad y reclamar un entorno de tráfico más amable donde los elementos más frágiles como los niños o los ciclistas sean puestos en primer plano. Se trata, por tanto, de una fiesta educativa con una filosofía de fondo que se sustenta en la idea del proyecto La Ciudad de los Niños, de Francesco Tonucci.

Esta fiesta es la parte visible de un grupo de militantes de la bici y de la vida (educadores, familias y, sobre todo, niños) que queremos, siguiendo la línea de Tonucci y con la bicicleta como herramienta principal, devolver la ciudad a los niños y niñas, trabajar por la autonomía infantil, propiciar cambios en la movilidad y educar desde una perspectiva holística, fomentando el pensamiento crítico y la capacidad de acción.

Un punto de encuentro digitalLa Bicicletada Escolar de Zaragoza es la cita que da visibilidad al trabajo de un grupo de educadores que nos unimos para trabajar en torno a unos valores ligados a la bicicleta, como son: la autonomía, el compañerismo, el respeto hacia el medioambiente, la superación, el descubrimiento, la libertad… Con el fin de recopilar diferentes experiencias y recursos de este campo y servir como punto de información y encuentro, se cuenta con el blog Con Bici al Cole – ZGZ (https://conbicialcolezgz.wordpress.com). En él encontraremos noticias relacionadas, recursos y experiencias que pueden servir de base para educadores dispuestos a fomentar la bicicleta desde el aula. Pretende animar a los docentes a educar “en bicicleta” tras ver ejemplos de compañeros o gracias a esos recursos suministrados.

 

La bici toma la ciudad

El trabajo anual culmina en una marcha festiva con un recorrido ciclista de unos cinco quilómetros. Niños, niñas, familias y educadores tomamos en grupo la calzada de las calles céntricas de Zaragoza dejándonos ver en bici y demostrando que este es un medio de transporte más, pero especial, y que por ello merece un tratamiento prioritario. Los niños se dan cuenta de que son capaces de recorrer la ciudad a pedales, y se fomenta así su autonomía con un vehículo como la bici, lleno de ventajas: ecológica, saludable, económica…

El recorrido finaliza en una fiesta autogestionada en colaboración con las AMPA, en la que el parque o la plaza se llenan con juegos, puestos de información y talleres donde los niños mejoran sus habilidades en bici y los educadores intercambian recursos y experiencias. Entre las actividades finales se pueden señalar la yincana de habilidad ciclista, las carreras de lentos, los tradicionales juegos de calle (como la comba, la peonza y la rayuela) y las mesas con dibujos para colorear, entre otras, y todo amenizado por la animación de la Promotora de Acción Infantil (PAI). Al tiempo, la fiesta se convierte en un agradable pícnic, y así sirve también de punto de encuentro, socialización y puesta en común de proyectos desarrollados en este campo. La Bicicletada Escolar se hace coincidir con la primavera y el final de curso.

Con la del curso 2015-16 son ya diez las ediciones de la Bicicletada Escolar de Zaragoza, consiguiendo cada vez un mayor éxito de participación (más de trescientos participantes) y con importante repercusión mediática. En cada cita, el equipo organizador cuenta con un nuevo reto. Para esta décima edición la propuesta se centrará en la participación infantil: se intentará incorporar a los niños y niñas también en todo el proceso preparatorio. Si nos referimos a Tonucci intentando lograr una “ciudad de los niños”, nuestra Bicicletada también debe escucharles y darles todo el protagonismo, y por eso en esta ocasión habrá unos encuentros previos donde miembros del Colectivo Pedalea y de Caminos Escolares se pondrán al servicio de la asamblea infantil para facilitar sus deseos en la organización de esta X Bicicletada Escolar.

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Una apuesta colectiva

En la edición del curso 2014-15, esta fiesta sirvió para celebrar el éxito del programa Caminos Escolares, que también persigue pacificar el tráfico, fomentar la autonomía infantil y animar a la participación de las familias en el barrio a través de los centros escolares. Desde entonces, Caminos Escolares y el Colectivo Pedalea han hecho un exitoso tándem para preparar cada una de estas fiestas, y los trece coles zaragozanos que participan en Caminos se han unido al proyecto de la Bicicletada Escolar, siendo parte esencial de su desarrollo.

La facultad de Magisterio de la Universidad de Zaragoza también participa de este proyecto. En primer lugar, con la inclusión en su currículo de una charla sobre esta experiencia como ejemplo de educación transformadora; el tratamiento de la bici en el que nos basamos va más allá de la habitual educación vial y se plantea como una herramienta para la transformación de la ciudad. Y en segundo lugar, porque el profesor Luis Miguel Ferrer Bueno desarrolla un plan de aprendizaje-servicio que llevó en su última edición a una docena de alumnos a participar en la organización y preparación de este evento.

La última edición de la Bicicletada sirvió para difundir y celebrar el programa municipal de educación ciclista La Bicicleta en la Escuela. Se trata de unas sesiones prácticas y teóricas con alumnos de Primaria y Secundaria para acompañarles en el aprendizaje de circular en bici en sus desplazamientos habituales.

 

Centros activos

De entre las experiencias ciclistas en la escuela que se pueden encontrar en nuestro entorno territorial cercano querríamos señalar las siguientes:

El Colegio Público Agustina de Aragón, de Zaragoza, viene desarrollando en los últimos cursos una serie de actividades de fomento de la bicicleta entre las que destaca una semana de clases sobre este medio de transporte y el cicloturismo: durante cuatro días los alumnos y alumnas recorren el camino del Ebro. La actividad ha tenido su continuidad en el tiempo con el mismo grupo en dos cursos consecutivos, y ha sido un ejemplo de participación en comunidad educativa, autogestión y protagonismo de los chavales. Además de esta experiencia, este centro también ha organizado cursos de bici-escuela gratuita para los alumnos, además de haber iniciado la primera ruta de camino escolar en bici en Aragón.

El IES Pedro de Luna también debe ser reflejado entre los centros promotores de la formación ciclista. Este instituto zaragozano plantea en la ESO de manera gradual la formación ciclista trabajando desde diferentes asignaturas las clases de educación vial y sus implicaciones medioambientales. En diferentes cursos se organizan salidas en bicicleta por la ciudad y el entorno natural cercano, o se aborda la movilidad sostenible en las sesiones de aula. La actividad que sobresale en este centro es el intercambio con Holanda, que se realiza desde hace cuatro años y siempre con un enfoque medioambiental, haciendo reflexionar al alumnado sobre la bicicleta y sus implicaciones, su uso e infraestructuras, la movilidad en las grandes urbes y el modelo de ciudad. Así los alumnos aragoneses pueden comparar y reconocer las condiciones que propician la cultura ciclista en Holanda. Por otra parte, los alumnos visitantes de Holanda pueden reconocer las ventajas de la ciudad peatonal y compacta mediterránea.

 

Un vehículo del futuro y del presente

La Bicicletada Escolar es algo más que una fiesta anual, también son cada uno de los proyectos diarios de la AMPA, actividades de colegios e institutos donde los profesores unen su pasión por la bici y por la educación, cursos de formación de profesores, campañas de colectivos ciclistas, programas municipales, charlas en la Universidad para futuros docentes, y sobre todo un gran número de pequeños ciudadanos que están empezando a cambiar el mundo.

En definitiva, el grupo de educadores de la Bicicletada Escolar, conociendo las ventajas que este tipo de transporte reúne, quiere animar a los docentes a seguir trabajando para fomentar su buen uso y subrayar una vez más una idea básica, sencilla y contundente, que desde la coordinadora de grupos ciclistas Conbici ya aportamos como alegación a la LOMCE: incluir como objetivo básico para la Educación Primaria que los alumnos aprendan a ir en bicicleta, y para Educación Secundaria, que sepan circular autónomamente en bici por el entorno. En respuesta a esta propuesta remitida al Ministerio, el Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, que establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato (publicado en el BOE de 3 de enero de 2015), no cumplió con lo solicitado, pero al menos se ha conseguido incluir la bicicleta como elemento transversal en Secundaria y Bachillerato.

En conclusión, nuestras ciudades y pueblos se han lanzado a retomar las bicicletas. Este es el vehículo del futuro y el del presente. Nuestras escuelas deben ponerse ya a pedalear.

 

  • Para saber más

Ferrando, Haritz; González, Diana; París, Antoni (2009). Con Bici al Instituto. Proyecto Pedagógico para Secundaria. Barcelona: Bicicleta Club de Catalunya. Disponible en: http://www.caminoescolar.org/utebo/documentos/Bicicletas/BACC.%20Con%20bici%20al%20Instituto.pdf

Ferrando, Haritz; Molinero, Paco; Peña, Toño (2007). Con Bici al Cole. Proyecto Pedagógico para Alumnos de Primaria. Barcelona: ConBici. Disponible en: http://conbicialcole.conbici.org/pdfs/proyectopedagogico.pdf

Román Rivas, Marta; Salís Canosa, Isabel (2010). Camino Escolar. Pasos hacia la autonomía infantil. Madrid: FEMP. Disponible en: http://www.fomento.gob.es/mfom/lang_castellano/_especiales/camino_escolar

Tonucci, Francesco (1998). La Ciudad de los Niños. Un modo nuevo de pensar la ciudad. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

  • Vídeos

IX Bicicletada Escolar Zaragoza 2014: https://www.youtube.com/watch?v=2N6vF1EwNyI

IV Bicicletada Escolar. Con Bici al Cole 2010: https://www.youtube.com/watch?v=wNVGFAIgNhk

Una bici cambia el mundo: https://www.youtube.com/watch?v=wBo4lhog7Hs

Entrevista a Francesco Tonucci: https://www.youtube.com/watch?v=nSfLOlY-YAg

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La Sirena

La sirena

[Cuento – Texto completo.]

Ray Bradbury


Allá afuera en el agua helada, lejos de la costa, esperábamos todas las noches la llegada de la niebla, y la niebla llegaba, y aceitábamos la maquinaria de bronce, y encendíamos los faros de niebla en lo alto de la torre. Como dos pájaros en el cielo gris, McDunn y yo lanzábamos el rayo de luz, rojo, luego blanco, luego rojo otra vez, que miraba los barcos solitarios. Y si ellos no veían nuestra luz, oían siempre nuestra voz, el grito alto y profundo de la sirena, que temblaba entre jirones de neblina y sobresaltaba y alejaba a las gaviotas como mazos de naipes arrojados al aire, y hacía crecer las olas y las cubría de espuma.

-Es una vida solitaria, pero uno se acostumbra, ¿no es cierto? -preguntó McDunn.

-Sí -dije-. Afortunadamente, es usted un buen conversador.

-Bueno, mañana irás a tierra -agregó McDunn sonriendo- a bailar con las muchachas y tomar ginebra.

-¿En qué piensa usted, McDunn, cuando lo dejo solo?

-En los misterios del mar.

McDunn encendió su pipa. Eran las siete y cuarto de una helada tarde de noviembre. La luz movía su cola en doscientas direcciones, y la sirena zumbaba en la alta garganta del faro. En ciento cincuenta kilómetros de costa no había poblaciones; sólo un camino solitario que atravesaba los campos desiertos hasta el mar, un estrecho de tres kilómetros de frías aguas, y unos pocos barcos.

-Los misterios del mar -dijo McDunn pensativamente-. ¿Pensaste alguna vez que el mar es como un enorme copo de nieve? Se mueve y crece con mil formas y colores, siempre distintos. Es raro. Una noche, hace años, todos los peces del mar salieron ahí a la superficie. Algo los hizo subir y quedarse flotando en las aguas, como temblando y mirando la luz del faro que caía sobre ellos, roja, blanca, roja, blanca, de modo que yo podía verles los ojitos. Me quedé helado. Eran como una gran cola de pavo real, y se quedaron ahí hasta la medianoche. Luego, casi sin ruido, desaparecieron. Un millón de peces desapareció. Imaginé que quizás, de algún modo, vinieron en peregrinación. Raro, pero piensa en qué debe parecerles una torre que se alza veinte metros sobre las aguas, y el dios-luz que sale del faro, y la torre que se anuncia a sí misma con una voz de monstruo. Nunca volvieron aquellos peces, ¿pero no se te ocurre que creyeron ver a Dios?

Me estremecí. Miré las grandes y grises praderas del mar que se extendían hacia ninguna parte, hacia la nada.

-Oh, hay tantas cosas en el mar -McDunn chupó su pipa nerviosamente, parpadeando. Estuvo nervioso durante todo el día y nunca dijo la causa-. A pesar de nuestras máquinas y los llamados submarinos, pasarán diez mil siglos antes de que pisemos realmente las tierras sumergidas, sus fabulosos reinos, y sintamos realmente miedo. Piénsalo, allá abajo es todavía el año 300,000 antes de Cristo. Cuando nos paseábamos con trompetas arrancándonos países y cabezas, ellos vivían ya bajo las aguas, a dieciocho kilómetros de profundidad, helados en un tiempo tan antiguo como la cola de un cometa.

-Sí, es un mundo viejo.

-Ven. Te reservé algo especial.

Subimos con lentitud los ochenta escalones, hablando. Arriba, McDunn apagó las luces del cuarto para que no hubiese reflejos en las paredes de vidrio. El gran ojo de luz zumbaba y giraba con suavidad sobre sus cojinetes aceitados. La sirena llamaba regularmente cada quince segundos.

-Es como la voz de un animal, ¿no es cierto? -McDunn se asintió a sí mismo con un movimiento de cabeza-. Un gigantesco y solitario animal que grita en la noche. Echado aquí, al borde de diez billones de años, y llamando hacia los abismos. Estoy aquí, estoy aquí, estoy aquí. Y los abismos le responden, sí, le responden. Ya llevas aquí tres meses, Johnny, y es hora que lo sepas. En esta época del año -dijo McDunn estudiando la oscuridad y la niebla-, algo viene a visitar el faro.

-¿Los cardúmenes de peces?

-No, otra cosa. No te lo dije antes porque me creerías loco, pero no puedo callar más. Si mi calendario no se equivoca, esta noche es la noche. No diré mucho, lo verás tú mismo. Siéntate aquí. Mañana, si quieres, empaquetas tus cosas y tomas la lancha y sacas el coche desde el galpón del muelle, y escapas hasta algún pueblito del mediterráneo y vives allí sin apagar nunca las luces de noche. No te acusaré. Ha ocurrido en los últimos tres años y sólo esta vez hay alguien conmigo. Espera y mira.

Pasó media hora y sólo murmuramos unas pocas frases. Cuando nos cansamos de esperar, McDunn me explicó algunas de sus ideas sobre la sirena.

-Un día, hace muchos años, vino un hombre y escuchó el sonido del océano en la costa fría y sin sol, y dijo: “Necesitamos una voz que llame sobre las aguas, que advierta a los barcos; haré esa voz. Haré una voz que será como todo el tiempo y toda la niebla; una voz como una cama vacía junto a ti toda la noche, y como una casa vacía cuando abres la puerta, y como otoñales árboles desnudos. Un sonido de pájaros que vuelan hacia el sur, gritando, y un sonido de viento de noviembre y el mar en la costa dura y fría. Haré un sonido tan desolado que alcanzará a todos y al oírlo gemirán las almas, y los hogares parecerán más tibios, y en las distantes ciudades todos pensarán que es bueno estar en casa. Haré un sonido y un aparato y lo llamarán la sirena, y quienes lo oigan conocerán la tristeza de la eternidad y la brevedad de la vida”.

La sirena llamó.

-Imaginé esta historia -dijo McDunn en voz baja- para explicar por qué esta criatura visita el faro todos los años. La sirena la llama, pienso, y ella viene…

-Pero… -interrumpí.

-Chist… -ordenó McDunn-. ¡Allí!

-Señaló los abismos.

-Algo se acercaba al faro, nadando.

Era una noche helada, como ya dije. El frío entraba en el faro, la luz iba y venía, y la sirena llamaba y llamaba entre los hilos de la niebla. Uno no podía ver muy lejos, ni muy claro, pero allí estaba el mar profundo moviéndose alrededor de la tierra nocturna, aplastado y mudo, gris como barro, y aquí estábamos nosotros dos, solos en la torre, y allá, lejos al principio, se elevó una onda, y luego una ola, una burbuja, una raya de espuma. Y en seguida, desde la superficie del mar frío salió una cabeza, una cabeza grande, oscura, de ojos inmensos, y luego un cuello. Y luego… no un cuerpo, sino más cuello, y más. La cabeza se alzó doce metros por encima del agua sobre un delgado y hermoso cuello oscuro. Sólo entonces, como una islita de coral negro y moluscos y cangrejos, surgió el cuerpo desde los abismos. La cola se sacudió sobre las aguas. Me pareció que el monstruo tenía unos veinte o treinta metros de largo.

No sé qué dije entonces, pero algo dije.

-Calma, muchacho, calma -murmuró McDunn.

-¡Es imposible! -exclamé.

-No, Johnny, nosotros somos imposibles. Él es lo que era hace diez millones de años. No ha cambiado. Nosotros y la Tierra cambiamos, nos hicimos imposibles. Nosotros.

El monstruo nadó lentamente y con una gran y oscura majestad en las aguas frías. La niebla iba y venía a su alrededor, borrando por instantes su forma. Uno de los ojos del monstruo reflejó nuestra inmensa luz, roja, blanca, roja, blanca, y fue como un disco que en lo alto de una mano enviase un mensaje en un código primitivo. El silencio del monstruo era como el silencio de la niebla.

Yo me agaché, sosteniéndome en la barandilla de la escalera.

-¡Parece un dinosaurio!

-Sí, uno de la tribu.

-¡Pero murieron todos!

-No, se ocultaron en los abismos del mar. Muy, muy abajo en los más abismales de los abismos. Es ésta una verdadera palabra ahora, Johnny, una palabra real; dice tanto: los abismos. Una palabra con toda la frialdad y la oscuridad y las profundidades del mundo.

-¿Qué haremos?

-¿Qué podemos hacer? Es nuestro trabajo. Además, estamos aquí más seguros que en cualquier bote que pudiera llevarnos a la costa. El monstruo es tan grande como un destructor, y casi tan rápido.

-¿Pero por qué viene aquí?

En seguida tuve la respuesta.

La sirena llamó.

Y el monstruo respondió.

Un grito que atravesó un millón de años, nieblas y agua. Un grito tan angustioso y solitario que tembló dentro de mi cuerpo y de mi cabeza. El monstruo le gritó a la torre. La sirena llamó. El monstruo rugió otra vez. La sirena llamó. El monstruo abrió su enorme boca dentada, y de la boca salió un sonido que era el llamado de la sirena. Solitario, vasto y lejano. Un sonido de soledad, mares invisibles, noches frías. Eso era el sonido.

-¿Entiendes ahora -susurró McDunn- por qué viene aquí?

Asentí con un movimiento de cabeza.

-Todo el año, Johnny, ese monstruo estuvo allá, mil kilómetros mar adentro, y a treinta kilómetros bajo las aguas, soportando el paso del tiempo. Quizás esta solitaria criatura tiene un millón de años. Piénsalo, esperar un millón de años. ¿Esperarías tanto? Quizás es el último de su especie. Yo así lo creo. De todos modos, hace cinco años vinieron aquí unos hombres y construyeron este faro. E instalaron la sirena, y la sirena llamó y llamó y su voz llegó hasta donde tú estabas, hundido en el sueño y en recuerdos de un mundo donde había miles como tú. Pero ahora estás solo, enteramente solo en un mundo que no te pertenece, un mundo del que debes huir. El sonido de la sirena llega entonces, y se va, y llega y se va otra vez, y te mueves en el barroso fondo de los abismos, y abres los ojos como los lentes de una cámara de cincuenta milímetros, y te mueves lentamente, lentamente, pues tienes todo el peso del océano sobre los hombros. Pero la sirena atraviesa mil kilómetros de agua, débil y familiar, y en el horno de tu vientre arde otra vez el juego, y te incorporas lentamente, lentamente. Te alimentas de grandes cardúmenes de bacalaos y de ríos de medusas, y subes lentamente por los meses de otoño, y septiembre cuando nacen las nieblas, y octubre con más niebla, y la sirena todavía llama, y luego, en los últimos días de noviembre, luego de ascender día a día, unos pocos metros por hora, estás cerca de la superficie, y todavía vivo. Tienes que subir lentamente: si te apresuras; estallas. Así que tardas tres meses en llegar a la superficie, y luego unos días más para nadar por las frías aguas hasta el faro. Y ahí estás, ahí, en la noche, Johnny, el mayor de los monstruos creados. Y aquí está el faro, que te llama, con un cuello largo como el tuyo que emerge del mar, y un cuerpo como el tuyo, y, sobre todo, con una voz como la tuya. ¿Entiendes ahora, Johnny, entiendes?

La sirena llamó.

El monstruo respondió.

Lo vi todo… lo supe todo. En solitario un millón de años, esperando a alguien que nunca volvería. El millón de años de soledad en el fondo del mar, la locura del tiempo allí, mientras los cielos se limpiaban de pájaros reptiles, los pantanos se secaban en los continentes, los perezosos y dientes de sable se zambullían en pozos de alquitrán, y los hombres corrían como hormigas blancas por las lomas.

La sirena llamó.

-El año pasado -dijo McDunn-, esta criatura nadó alrededor y alrededor, alrededor y alrededor, toda la noche. Sin acercarse mucho, sorprendida, diría yo. Temerosa, quizás. Pero al otro día, inesperadamente, se levantó la niebla, brilló el sol, y el cielo era tan azul como en un cuadro. Y el monstruo huyó del calor, y el silencio, y no regresó. Imagino que estuvo pensándolo todo el año, pensándolo de todas las formas posibles.

El monstruo estaba ahora a no más de cien metros, y él y la sirena se gritaban en forma alternada. Cuando la luz caía sobre ellos, los ojos del monstruo eran fuego y hielo.

-Así es la vida -dijo McDunn-. Siempre alguien espera que regrese algún otro que nunca vuelve. Siempre alguien que quiere a algún otro que no lo quiere. Y al fin uno busca destruir a ese otro, quienquiera que sea, para que no nos lastime más.

El monstruo se acercaba al faro.

La sirena llamó.

-Veamos qué ocurre -dijo McDunn.

Apagó la sirena.

El minuto siguiente fue de un silencio tan intenso que podíamos oír nuestros corazones que golpeaban en el cuarto de vidrio, y el lento y lubricado girar de la luz.

El monstruo se detuvo. Sus grandes ojos de linterna parpadearon. Abrió la boca. Emitió una especie de ruido sordo, como un volcán. Movió la cabeza de un lado a otro como buscando los sonidos que ahora se perdían en la niebla. Miró el faro. Algo retumbó otra vez en su interior. Y se le encendieron los ojos. Se incorporó, azotando el agua, y se acercó a la torre con ojos furiosos y atormentados.

-¡McDunn! -grité-. ¡La sirena!

McDunn buscó a tientas el obturador. Pero antes de que la sirena sonase otra vez, el monstruo ya se había incorporado. Vislumbré un momento sus garras gigantescas, con una brillante piel correosa entre los dedos, que se alzaban contra la torre. El gran ojo derecho de su angustiada cabeza brilló ante mí como un caldero en el que podía caer, gritando. La torre se sacudió. La sirena gritó; el monstruo gritó. Abrazó el faro y arañó los vidrios, que cayeron hechos trizas sobre nosotros.

McDunn me tomó por el brazo.

-¡Abajo! -gritó.

La torre se balanceaba, tambaleaba, y comenzaba a ceder. La sirena y el monstruo rugían. Trastabillamos y casi caímos por la escalera.

-¡Rápido!

Llegamos abajo cuando la torre ya se doblaba sobre nosotros. Nos metimos bajo las escaleras en el pequeño sótano de piedra. Las piedras llovieron en un millar de golpes. La sirena calló bruscamente. El monstruo cayó sobre la torre, y la torre se derrumbó. Arrodillados, McDunn y yo nos abrazamos mientras el mundo estallaba.

Todo terminó de pronto, y no hubo más que oscuridad y el golpear de las olas contra los escalones de piedra.

Eso y el otro sonido.

-Escucha -dijo McDunn en voz baja-. Escucha.

Esperamos un momento. Y entonces comencé a escucharlo. Al principio fue como una gran succión de aire, y luego el lamento, el asombro, la soledad del enorme monstruo doblado sobre nosotros, de modo que el nauseabundo hedor de su cuerpo llenaba el sótano. El monstruo jadeó y gritó. La torre había desaparecido. La luz había desaparecido. La criatura que llamó a través de un millón de años había desaparecido. Y el monstruo abría la boca y llamaba. Eran los llamados de la sirena, una y otra vez. Y los barcos en alta mar, no descubriendo la luz, no viendo nada, pero oyendo el sonido, debían de pensar: ahí está, el sonido solitario, la sirena de la bahía Solitaria. Todo está bien. Hemos doblado el cabo.

Y así pasamos aquella noche.

A la tarde siguiente, cuando la patrulla de rescate vino a sacarnos del sótano, sepultados bajo los escombros de la torre, el sol era tibio y amarillo.

-Se vino abajo, eso es todo -dijo McDunn gravemente-. Nos golpearon con violencia las olas y se derrumbó.

Me pellizcó el brazo.

No había nada que ver. El mar estaba sereno, el cielo era azul. La materia verde que cubría las piedras caídas y las rocas de la isla olían a algas. Las moscas zumbaban alrededor. Las aguas desiertas golpeaban la costa.

Al año siguiente construyeron un nuevo faro, pero en aquel entonces yo había conseguido trabajo en un pueblito, y me había casado, y vivía en una acogedora casita de ventanas amarillas en las noches de otoño, de puertas cerradas y chimenea humeante. En cuanto a McDunn, era el encargado del nuevo faro, de cemento y reforzado con acero.

-Por si acaso -dijo McDunn.

Terminaron el nuevo faro en noviembre. Una tarde llegué hasta allí y detuve el coche y miré las aguas grises y escuché la nueva sirena que sonaba una, dos, tres, cuatro veces por minuto, allá en el mar, sola.

¿El monstruo?

No volvió.

-Se fue -dijo McDunn-. Se ha ido a los abismos. Comprendió que en este mundo no se puede amar demasiado. Se fue a los más abismales de los abismos a esperar otro millón de años. Ah, ¡pobre criatura! Esperando allá, esperando y esperando mientras el hombre viene y va por este lastimoso y mínimo planeta. Esperando y esperando.

Sentado en mi coche, no podía ver el faro o la luz que barría la bahía Solitaria. Sólo oía la sirena, la sirena, la sirena, y sonaba como el llamado del monstruo.

Me quedé así, inmóvil, deseando poder decir algo.

FIN

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